Los sumideros de una cubierta plana se dimensionan una vez, en proyecto, sobre una superficie limpia. El Código Técnico fija cuántos hacen falta según los metros cuadrados que tiene que evacuar cada uno, y con ese número se ejecuta la obra. Mientras la cubierta siga siendo la del plano, el cálculo aguanta. El problema es que muy pocas cubiertas siguen siendo la del plano. Con los años llegan las enfriadoras sobre bancadas, los conductos apoyados en dados, un peto para separar la zona de instalaciones o un tabiquillo que nadie dibujó. Cada uno de esos elementos parte la superficie, y el agua deja de llegar al sumidero que le correspondía. Este artículo explica qué exige el CTE sobre el número de sumideros, por qué ese número se queda corto en una cubierta compartimentada y cómo se revisa antes de la temporada de lluvias.
Cuántos sumideros exige el CTE en una cubierta plana
El CTE DB-HS 5 (Evacuación de aguas), en su apartado 4.2.1, fija el número mínimo de sumideros en función de la superficie proyectada horizontalmente de la cubierta a la que sirven, según la tabla que hay debajo. La palabra importante de la norma es sirven: el cálculo no cuenta sumideros por cubierta, los cuenta por superficie que efectivamente desagua en ellos. El mismo apartado añade dos condiciones que suelen olvidarse. La primera: el número de puntos de recogida debe ser suficiente para que no haya desniveles mayores de 150 mm ni pendientes máximas del 0,5 %, y para evitar una sobrecarga excesiva de la cubierta. La segunda: cuando por razones de diseño no se instalen esos puntos de recogida, hay que prever la evacuación de otro modo, por ejemplo con rebosaderos.

Fuente: CTE DB-HS 5, tabla 4.6.
El CTE DB-HS 5 fija el número mínimo de sumideros según la superficie de cubierta a la que sirve cada uno: 2 por debajo de 100 m², 3 hasta 200 m², 4 hasta 500 m² y uno cada 150 m² por encima.
Qué es una cubierta compartimentada
Una cubierta compartimentada es una cubierta plana cuya superficie ha quedado dividida en zonas que ya no desaguan hacia los mismos puntos de recogida. Casi nunca es una decisión de proyecto. Aparece por acumulación de intervenciones posteriores, y ninguna de ellas toca un sumidero: por eso el problema no aparece en ninguna revisión que se limite a mirar si los sumideros están limpios. Tampoco suele quedar reflejado en ningún plano, porque las instalaciones se proyectan por su cuenta y casi nunca se vuelve a comprobar hacia dónde desagua cada zona una vez colocadas. Los elementos que compartimentan una cubierta con más frecuencia son estos:
- Bancadas de climatización corridas, que funcionan como un murete bajo.
- Petos o tabiquillos que separan una zona técnica o de instalaciones.
- Conductos y tuberías apoyados en dados muy seguidos, que frenan la lámina de agua.
- Placas o equipos colocados sobre la línea natural de desagüe.
- Recrecidos locales hechos para nivelar un apoyo, que invierten la pendiente en ese tramo.
Por qué el cálculo de proyecto se queda corto
Tomemos una cubierta de 1.200 m². Según la tabla 4.6 necesita al menos 8 sumideros, uno cada 150 m², repartidos para que cada uno reciba su parte de superficie. Años después se instala una fila de bancadas que deja aislado un paño de 150 m² entre la bancada y el peto perimetral. Si en ese paño no cae ningún sumidero, la cubierta sigue teniendo sus 8 sumideros, pero ese compartimento tiene cero. El agua que recibe no evacúa hasta que alcanza la cota de la primera salida que encuentre: el borde de la bancada, un paso bajo el apoyo o, si existe, un rebosadero. Aquí se juntan dos consecuencias:
- Carga sobre la cubierta. El CTE pide que los puntos de recogida basten para evitar una sobrecarga excesiva de la cubierta. Un compartimento sin salida acumula agua durante todo el episodio de lluvia, y ese peso no estaba en el cálculo de evacuación.
- Agua por encima de la impermeabilización. Si la cota a la que empieza a salir el agua está por encima de la entrega vertical de la membrana en el peto o en los apoyos, el agua alcanza el encuentro antes de encontrar salida. La membrana puede estar en perfecto estado y la filtración aparecer igual. Es el mecanismo que explicamos en por qué se inunda una cubierta con la membrana intacta.
Una cubierta compartimentada puede cumplir el número de sumideros del CTE en conjunto y tener compartimentos sin ninguna salida propia. El cálculo vale por superficie servida, no por cubierta.
Cómo se revisa la evacuación de una cubierta con equipos
La revisión útil se hace sobre la cubierta real, no sobre el plano, en una visita y sin instrumentación. Se trata de dibujar los compartimentos que existen hoy, darle una salida a cada uno, comprobar cuánta superficie sirve cada sumidero, mirar a qué cota están las salidas de emergencia y leer las marcas que dejó la última lluvia. Basta con un croquis, una cinta métrica y recorrer la cubierta entera, incluidas las zonas técnicas que no se pisan en el mantenimiento habitual. Si al terminar queda un compartimento sin salida asignada, ya hay motivo para intervenir antes de la temporada de lluvias, aunque la membrana esté en buen estado. Los cinco pasos, en orden:
- Dibuja los compartimentos. Recorre la cubierta y marca sobre un croquis cada bancada, peto, tabiquillo o fila de dados que corte el recorrido del agua. El resultado es un mapa de zonas, no la planta de proyecto.
- Asigna una salida a cada compartimento. Para cada zona, identifica por dónde sale el agua: un sumidero dentro de ella, un paso libre bajo un apoyo o un rebosadero. Una zona sin salida asignada es el primer punto de la lista.
- Comprueba la superficie que sirve cada sumidero. Con las zonas dibujadas, suma la superficie que desagua realmente en cada sumidero y compárala con la tabla 4.6. Un sumidero que ha pasado a recibir el agua de dos compartimentos puede estar por debajo de lo necesario.
- Mira la cota de las salidas de emergencia. Si hay rebosaderos, comprueba que están por debajo de la entrega vertical de la membrana. Un rebosadero por encima de esa cota empieza a trabajar cuando el agua ya ha alcanzado el encuentro.
- Busca las marcas del último episodio. Los cercos de suciedad seca junto a bancadas y petos indican hasta dónde llegó el agua y dónde se quedó. Suelen dibujar con bastante precisión los compartimentos que no evacúan.
Qué opciones hay cuando un compartimento no evacúa
La corrección depende de la geometría, pero casi siempre pasa por una de cuatro vías: un sumidero nuevo, un paso libre bajo la bancada, un rebosadero a la cota correcta o un recrecido que devuelva la pendiente, como resume la tabla. Cualquiera de estas intervenciones crea puntos singulares nuevos: el encuentro del sumidero con la cubierta, el hueco del rebosadero, el perímetro del apoyo. Con un sistema de membrana líquida de poliuretano cada uno se resuelve sobre su geometría real y se integra en la impermeabilización existente sin juntas ni solapes. Cómo se impermeabiliza un desagüe paso a paso lo tienes en impermeabilización de puntos singulares: desagües.

Preguntas frecuentes
¿Cuántos sumideros necesita una cubierta plana de 300 m²?
Según la tabla 4.6 del CTE DB-HS 5, una cubierta de entre 200 y 500 m² necesita como mínimo 4 sumideros. Ese mínimo se aplica a la superficie que sirve cada sumidero: si la cubierta está dividida en zonas que desaguan por separado, cada zona debe tener su propia salida.
¿Una bancada de climatización puede afectar al drenaje de la cubierta?
Sí. Una bancada corrida se comporta como un murete bajo y puede dejar aislado un tramo de cubierta que antes desaguaba hacia un sumidero. Si ese tramo no tiene salida propia, el agua se acumula hasta alcanzar la cota del primer punto por el que pueda salir.
¿Qué más exige el CTE sobre los puntos de recogida de una cubierta?
Además del número mínimo de sumideros, el CTE DB-HS 5 establece que los puntos de recogida deben ser suficientes para que no haya desniveles mayores de 150 mm ni pendientes máximas del 0,5 %, y para evitar una sobrecarga excesiva de la cubierta. Si por diseño no se instalan, la evacuación debe preverse de otro modo, por ejemplo con rebosaderos.
¿Cada cuánto hay que limpiar los sumideros de una cubierta?
El CTE DB-HS 1, en su tabla 6.1 de operaciones de mantenimiento, fija para las cubiertas la limpieza de los elementos de desagüe (sumideros, canalones y rebosaderos) y la comprobación de su funcionamiento cada año, y además cada vez que haya habido tormentas importantes.
¿Un rebosadero sustituye a un sumidero?
No. El sumidero es la vía de evacuación ordinaria. El CTE contempla los rebosaderos como forma de prever la evacuación cuando por diseño no se instalan puntos de recogida, y su función práctica es limitar la altura que alcanza el agua. Para que protejan la impermeabilización tienen que estar por debajo de la entrega vertical de la membrana.
Antes de octubre, revisa la cubierta que hay, no la del plano
Si tienes en cartera una cubierta con equipos, bancadas o zonas técnicas añadidas después de la obra, la revisión de compartimentos es la forma más rápida de saber si está preparada para la temporada de lluvias. En bastantes casos la corrección es puntual y la impermeabilización no necesita tocarse. El croquis que sale de esa visita sirve además para la limpieza anual de sumideros y rebosaderos que pide el DB-HS 1. En Mimper Spain, distribuidor oficial de MARIS Saint-Gobain en España, trabajamos con sistemas de membrana líquida de poliuretano que resuelven la superficie y los puntos singulares nuevos con el mismo material. Si quieres revisar una cubierta con nuestro equipo técnico antes de octubre, escríbenos.


